EL 3 DE ENERO MARCO UN HITO EN LA HISTORIA.?COMBIENE A TRUMP UN LLAMADO A ELECCIONES EN VENEZUELA EN LO INMEDIATO?(Eligio Damas)

Wed, Apr 15 at 2:59 PM El 3 de enero marcó un hito en la historia. ¿Conviene a Trump un llamado a elecciones en Venezuela en lo inmediato? Eligio Damas Desde hace muchos años, cuando la oposición ponía en práctica el objetivo de deponer al gobierno, bajo distintos procedimientos, en donde lo común era la violencia, en varios artículos, sostuve el ideal del Departamento de Estado y de los intereses económicos de EEUU, era imponer en Venezuela un gobierno, pero al mismo tiempo lograr, mayoría absoluta en la AN, la mejor y hasta ideal manera de lograr los cambios que demandan, sus capitales y sus objetivos inmediatos y a largo plazo. He leído en las redes, quejas y desencantos, de parte de gente que puso toda su esperanza para gobernar y administrar los recursos de Venezuela, en Trump. Este les dijo, “déjenme eso a mí, yo lo resuelvo; pónganse a un lado”. Como no les llamaron a gobernar después de la oleada y pese los cambios que se vienen dando, del interés de Trump, ellos se sienten inconformes, no por los cambios, que ellos están dispuestos a hacer y se lo han dicho a Trump y este lo sabe, sino porque eso les negaría su razón de ser. Un como borrarles del cuaderno de notas. Estando las cosas como están, como las quiere Trump, por no haber sido llamados a Miraflores, entonces optan por forzar a un llamado inmediato de elecciones, dada una “ausencia absoluta presidencial”, como si la máxima figura del Ejecutivo hubiese renunciado o muerto. Siguen cometiendo muchos errores. Como antes, en efecto, hicieron. Los escasos que quedaban aquí adentro, se fueron, con distintas justificaciones; pero, además, todos, afuera y adentro, se las echaron al hombro y se pusieron a esperar que Trump, desenmarañase el enredo, abriese los caminos y, hecho todo a la medida, los llamase al puente de mando y entregase el timón. Olvidaron muchas cosas, hasta la simpleza que “para pescar guarara, hay que mojarse……” Y haber bajado la guardia, dejado todo en manos de Trump, le dio éste, el derecho a poner sus condiciones y ellos, “tampoco” tienen poder de ninguna naturaleza para reclamarle, por lo que siguen reclamando a quien no es el pertinente. Esperaban que el presidente norteamericano, sacase a los por ellos identificados como jefes del narcotráfico y de los trenes de “Los soles y Aragua”, los pusiese a ellos de inmediato, para hacer los cambios que aquel ansiaba y ellos estaban deseosos por cumplir. Pero Trump y el capital, no se manejan de esa forma, como la de tener gente preferida, sino apoyarse en quienes hagan lo que ellos desean con el menor esfuerzo y al más bajo costo y les sea más conveniente para la tarea inmediata. Para los cambios inmediatos, lo que más conviene a Trump, es hacerlos, con el menor aspaviento posible, tal si fuese resultado de un trabajo diplomático, un dando y dando, con el mayor disimulo, bajo la idea que no lo hacen sus agentes. Pues de esa manera, lograría, como lo está logrando, que impere una expectativa tranquilizante como la que ahora predomina. Y, para hacer esos cambios, se requiere controlar los poderes Ejecutivo, Legislativo y militar y esto se derivó por la oleada del 3 de enero. Unas elecciones inmediatas, no le dan a Trump certeza, condiciones requeridas, para los cambios que demanda. Además, habían cometido demasiados errores, por demás conocidos, como que nunca hablaron del bajo salario, sino como ya dijimos de contrabando de drogas y bandidaje, en lo que también estuvieron incursos Juan Guaidó y todos los integrantes de su “presidencia interina”. Y eso, es un tiro en el ala, ante unas elecciones, que pudieran ganar, pero no le darían a Trump una mejor opción que la ahora tiene. Pues el legislativo y el judicial, seguirían en las mismas manos. Pusieron énfasis en dos cosas difíciles de probar y que a Trump poco interesan de verdad, tanto que, en el tribunal de New York, intentado probar la veracidad de las acusaciones, las mismas que, le sirvieron de sustento, para justificar su “oleada” del 3 de enero, llevará gente poco creíble y de alto valor moral, como el “Pollo” Carvajal. Pero lo obvio y fácil de explotar políticamente, como el salario, no lo vieron o mejor no le prestaron atención, porque a ellos, eso nada importa y les generaría compromisos inaceptables con algo que no está si interés, más bien en contra. Y eso, en las elecciones pasaría su factura. La “oleada” del 3 de enero, derivó en un cambio de bajo costo, pues sólo fue una y sorpresiva. De haber hecho otras más, hubiera sido demasiado costoso y a más largo tiempo, pues habría habido respuesta y resistencia, dado el aviso derivado de la primera y habría habido mucha destrucción, pérdida de capitales y se haría difícil poner fin al asunto. Con la oleada del 3 de enero, Trump, secuestró a Maduro y generó un estado de cosas que llamaremos defensivo, que le permitió, desatar una valiosa disposición para cambios, los que él ansía. En ello están juntos, todos los |poderes. Nada le hace falta. Haber logrado, en tan pocos días, tanto, como que se modificase la ley de hidrocarburos y tantas cosas que la AN ha decidido con una rapidez inusitada y hasta se dice que, de manera unánime, es como para sentirse satisfecho y, en efecto, Trump, lo ha dicho. Está conforme con lo que viene sucediendo en Venezuela, tanto que él mismo ha comenzado a soltar guaral, aunque con lentitud y hasta mezquindad, nada de la premura con la que el gobierno de Venezuela actúa. Hasta esa ventaja tiene. Siendo así, entonces cabe preguntarse, cualquiera lo haría, ¿si este gobierno que pudiera ser mi adversario y enemigo, que tiene apoyo militar y algo en el movimiento popular, sin importar el fundamento de todo eso, está dispuesto a hacer lo que quiero, para qué buscar a otro? Sería eso, hacer que, quienes se abren de la manera que el gobierno lo ha hecho, al margen de las razones que tengan para eso, un desperdiciar la oportunidad que los antes enemigos se vuelvan amigos y colaboradores. Los otros, ya lo son, por razones diferentes. Hay varias razones para explicar porqué lo son y lo seguirán siendo, pese en lo inmediato se pongan bravos. Pero, a la larga, ellos entenderán y hasta cambiarán de actitud y percepción. Todo eso, lo piensa Trump, simplemente porque, la contundente realidad se lo dicta. Los descontentos, porque a ellos, supuestamente ignoraron, en algún momento verán, como el piso se equilibra y, quedan al mismo nivel de los que, antes vieron arriba y ellos querían y aun quieren que los bajen. A partir del 3 de enero, se desató un proceso, como acordado antes. Puede que no haya sido así; pero no hay duda que, de un lado, sabían bien lo que quería el otro, pues el trabajo diplomático, nunca se detuvo. Hasta Maduro mismo, unos días antes de la “oleada”, informó que había hablado con Trump y este lo admitió. En esas conversaciones diplomáticas, Trump hizo saber lo que quería. De manera que, al día siguiente del relampagueo, el 4 de enero, se puso en movimiento una maquinaria que venía siendo usualmente pesada, destinada a hacer cambios hasta radicales y con excesiva rapidez, como cuando no hay nada que discutir, todo está acordado y cada quien sabe su papel. El 3 de enero, esa oleada, batió la sopa; a las “verduras”, como llamábamos los cumaneses de mi tiempo, a los elementos vegetales del sancocho, las deshizo y mezcló en el agua unas con otras. Sólo que ellas, en el caso venezolano de ahora, en medio de ese revoltillo, aún se miran distantes y diferentes. Y hasta por un asunto de subsistencia y viejos rencores, lo que no desaparece en una “oleada”, se seguirán mirando como diferentes, hasta que la calma llegue y se vean compartiendo en la misma mesa, todo lo que hay en ella, como amigos. Que adecos y copeyanos llegaran a verse como amigos, sucedió. Y pensar que Andrés Eloy Blanco, dijo, “es más extraño ver a una vieja meando en frasco que un negro inscrito en Copei”. Por subsistencia y culpa de malos diagnósticos del pasado, había que buscar salidas y estas estaban en los terrenos de quienes habíamos intentado hasta derrotar, siendo nosotros, los venezolanos, una muy mala versión de David y mal calculando que “los aliados”, harían todo lo que fuese necesario, pues para ellos eso era posible y dispuestos estaban a jugarse el pellejo, para sacarnos del apuro. Aprendimos que, el mundo no funciona de esa manera. En la vida, lo que puede alguien pensar que es un gesto hipócrita, no lo es. Se trata sólo de un proceder para poder subsistir y convivir con mi vecino. A este no puedo destruirlo, porque la condición humana me lo impone, como la realidad misma, aun cuando tenga deseos de hacerlo. No tengo como imponerme a él, “hacerla que me obedezca”, como dijo Bolívar, hablando de la naturaleza, ante el terremoto de 1812. No estaba en nuestra realidad y por eso, ponernos como tarea, enfrentar a EEUU, hay demasiadas razones que eso explican, como que, pese no nos guste, el agua que me llega, viene de arriba, donde está aposentado mi vecino “odiado”, quien tiene las posibilidades y capacidad de trancar o desviar la corriente que hacía mi viene. Ese enredo se tradujo o mejor condujo al 3, 4, 5 y los días que siguieron a enero. En poco tiempo hemos cambiado, de manera casi radical y pese eso, no estamos hablando de “revolución”, para decirlo en el lenguaje estereotipado y hasta como carnavalesco de algunos. Quizás, para ellos, resulta apropiado hablar de lo contrario, involución o como Alejo Carpentier, “Vuelta a la semilla”. Todos estamos, como debe ser y percibe la dialéctica, en un sitio. La oleada produjo un estremecimiento, su calor disolvió las verduras e hizo una mezcla, sin dejar, como siempre sucede, algunas cosas separadas. Unos están en un lado distinto al de donde antes decían -dije decían- estar. Hay quienes saben donde quedaron. Estos, están claros y lo asumen, yo les respeto. Otros quedaron en el lado opuesto al donde antes decían estar, no se han enterado y si uno se lo dice, se calientan y nos mientan la madre, es mejor dejar que ellos se concilien con su realidad. Es sabido que, la violencia, los sentimientos de todo tipo, suelen operar como agentes del cambio. Hay quienes están donde siempre han estado, pero la nueva realidad no les reconoce formalmente derechos, como estar en Miraflores y todos los puestos de mando y la oportunidad para el ñemeo, y para más vainas, miran que, en su espacio, hay recién llegados, a quienes se les entrega el testigo y el derecho a estar donde antes no estaban. No estaban, en el mundo imaginado, pero en realidad estaban en Miraflores y donde ahora están. Como prueba del enredo que aún subsiste, pese los cambios y lo inherente a un resultado de verduras disueltas, licuadas y mezcladas, hay quienes desde hace años pedían cambio, éste se ha dado, hasta ahora acorde con la evaluación de Trump, “el toro que más mea”, optan por un llamado a elecciones, algo que, de una manera u otra, puede alterar las “cuentas” que se le dan a Trump. Trump hizo como una brujería que, por serla, dejó a todos atónitos y hasta este momento pocos entienden o se niegan a entender lo acontecido. Yo mismo, ya no sé dónde me hallo, todo da vueltas y no encuentro palo en qué agarrarme.

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