EL 1 DE MAYO . EL SALARIO "PASOS EN FALSO" Y FALSIFICADOS, FLOTAR O HUNDIRSE EN EL BARRANCO (Eligio Damas)
El 1° de mayo. El salario, “pasos en falso” y falsificados, flotar o hundirse en el barranco.
Eligio Damas
“De las pocas formas que el gobierno y PSUV tienen,
en el proceso por fases que impulsa la Casa Blanca,
hasta llegar a las elecciones, para recuperar apoyo
popular, está el salario. Si no proceden con certeza,
estarían perdidos y destinados a la debacle y el olvido”.
E.D.
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El 3 de enero con todo lo que produjo, mal que bien, como decimos en “criollo”, marcó un hito. Tanto que, historiadores del futuro, no sólo venezolanos, lo tendrán como una referencia importante y motivo para hondas reflexiones.
Los derroteros hasta “exitosos” o acertados, tomados por China y Vietnam, países donde se generaron los planes de Mao y Ho Chi Min, marcaron también un hito que, en mucha gente, más de lo que uno desea, parecieran no decir nada; tanto que ahora mismo, leo proclamas de movimientos, dado la cercanía del primero de mayo, donde resaltan que “la única alternativa es “revolucionaria y socialista”.
Para evitar falsas interpretaciones, analicemos tal consigna con parsimonia, empezando por despojarlas de las aristas que hieren, como espinas, a cualquiera que ronde cerca.
¿Qué se intenta decir con ella? ¿Acaso qué el movimiento popular, los factores revolucionarios, progresistas, deben plantearse como meta inmediata ese objetivo, “una revolución socialista”? ¿No será que intentan decir que, las luchas de ahora, las que tienen asidero y fundamento en la realidad, deben estar acorde con aquellas de un muy largo plazo? ¿Quiere decir que el reclamo salarial, debe ser lo más ajustado y justo posible en favor de los trabajadores? ¿Si se trata de esto, por qué no usar un discurso más maleable, mejor elaborado, sin consignas excluyentes, con fundamento para unir a todos los que andan en lo mismo que, son bastante, mucho más que esa pequeña vanguardia que esgrime esas consignas?
¿Lo acontecido en la URSS, Alemania del Este, China, Vietnam, Cuba, no dice nada? ¿Esos acontecimientos no llaman a una revisión y rediseño de las metas de quienes por eso han luchado y obtenido resultados que están a la vista? ¿Para qué plantearse esas metas como inmediatas, para luego, a mediano plazo, pedir al agresor que desafiamos, nos exima de sus sanciones y, a cambio, dar marcha atrás, no un paso para dar dos adelante, como dijo Lenin, sino una loca carrera en retroceso?
Sin duda de ninguna naturaleza, la meta inmediata de los trabajadores y de los afectados por el desenvolvimiento de la economía venezolana, producto de errores en el diseño estratégico del gobierno, política de aliados, la estrategia golpista y violenta de parte de la oposición y lo malvado de las sanciones, es el diseño un nuevo proyecto y este empieza en una ajustada, justa y equilibrada recomposición salarial. Discursos y propuestas más allá de eso, de paso ajenos al acontecer mundial, no sirven sino para incentivar falsas esperanzas y división, hasta fortalecer al enemigo estratégico.
Vivimos en medio de un drama, donde los personajes, de distintos factores, aun teniendo metas en común, algo fácilmente evaluable, se miran como enemigos, hacen planes con las mismas metas, pero en el discurso y los títulos, los presentan como si se contradijesen y, en consecuencia, no hay nada en qué acordarse. En lugar de esforzarse en la elaboración de un plan común, para lo que hay bastante motivos y objetivos, insisten en mirarse como competidores, una visión grupal, vanguardista, ajena a la dialéctica e intereses de los trabajadores.
Chávez, con su discurso, en lo formal, marcó una senda. Por las circunstancias que a quien sea se le ocurra, discurso y senda, no se encontraron en la realidad por donde transitaron. Llegamos a lo que llegamos, como que, el 3 de enero, dado los tantos errores, viejos y nuevos, Trump resolvió a su antojo. Tanto que, hasta los opositores, sus aliados de siempre, se quedaron alelados y sorprendidos, pues no esperaban que, en lo inmediato, quedasen fuera.
Lo real es que, existe un estado de cosas donde Trump y el gobierno interino, producto, no sólo por lo acontecido el 3 de enero, sino de aquellas gestiones que Grenell, llamó diplomáticas, han llegado a acuerdos. Y estos que, en buena medida se conocen, se expresan de manera satisfactoria para Trump, pero también para quienes gobiernan. Es decir, ha habido hasta ahora, un desenlace, para muchos, como inesperado. Y por esto, genera inconformidades entre ellos.
Hay inconformes en la oposición que infantilmente esperaban que Trump hiciese el sancocho, poniendo además los ingredientes y hasta el fuego y, a la hora de comer, ellos fuesen los primeros en sentarse a la mesa. Lo que revela una muy pobre visión de la realidad.
Por otra parte, los del gobierno, aún mantienen una ventaja, la misma que les conserva en el poder y le pudiera permitir, hasta donde sea posible, si ponen interés y conservan los compromisos sociales derivados del discurso chavista, cumplir lo derivado de aquél, con el movimiento popular, particularmente, los trabajadores. Para eso, no es necesario llenarse la boca de palabras, como objetos materiales que la desbordan, dañan los tejidos, provoca escupir a los vecinos y se traducen en bombas que fragmentan los espacios.
Al hablar del primero de mayo, para lo que pocos días faltan, no se trata de hacer discursos fatuos que, en verdad denuncian a quienes los pronuncian, como propagandistas políticos y no interesados, en verdad, en los fines sociales de los trabajadores y ni siquiera en su propio crecimiento.
El gobierno, por intermedio de la presidente interina, ha venido hablando desde el mismo momento que mostró interés público por el problema salarial, de no dar “pasos en falso”. Como todos sabemos, se refiere a aumentos sin sustento en la economía; pero tampoco deben ser la resultante acuerdos inapropiados entre empresarios y entes alienados y ajenos a los trabajadores. Porque el salario, no es sólo el ingreso del trabajador, al margen de su origen y sustento, sino que también es el medio de cambio mediante el cual él compra, dentro de su alcance, lo que se pone en venta para su consumo. Los productores necesitan compradores y, en consecuencia, gente con capacidad adquisitiva.
Parece bien eso de no “dar pasos en falsos”. Pues si algo han hecho en abundancia, todos los venezolanos, gobernantes y opositores, desde el año 2000 en adelante, sólo por tomar una referencia, es eso, dar “pasos en falso”.
Esa persistencia en el discurso y el hacer, ajeno a la realidad de ambos bandos, llevó a Venezuela a la encrucijada en la que estamos. El discurso valedero es aquel que señale un camino que nunca hemos transitado, que nos lleve a la construcción de un país y economía soberanos e independientes, nos saque de la vía del rentismo, en la que siempre hemos estado, desde que reventó el petróleo y pudiéramos querer seguir, hasta que, al fin, la pobreza extrema nos consuma.
Para la alternativa pertinente, de acuerdo a como funciona el mundo y tomando en cuenta las experiencias china, vietnamita, soviética, cubana y hasta venezolana misma, hay un espacio enorme, repleto de gente disponible a la cual no podemos dispersar, repitiendo los mismos discursos excluyentes, ajenos a la realidad y la dialéctica.
Por lo anterior, en lo que a la gente del gobierno respecta, no le es nada difícil entender que, el amplio paréntesis que ha abierto Trump, dado que el cuadro existente le conviene, también les sirve a ellos, para recuperarse dentro del movimiento popular y hasta, por lo menos, intentar recomponer sus relaciones con todo el amplio espectro que le es permisible, dado los objetivos comunes que bastante los hay.
El primero de mayo, es una oportunidad para que el gobierno, dada las nuevas circunstancias, como ingresos derivados de varias fuentes y lo que el futuro inmediato ofrece, dé una muestra contundente de su preocupación por los trabajadores, activos y jubilados. Y esto implica hacerlo, no sólo mediante una cifra de aumento salarial satisfactoria inmediata, en medio de las limitaciones aún existentes y se corresponda con lo previsto en las leyes inherentes, que lo son también los contratos de trabajo sino, además, diseñe un cuadro a futuro que genere esperanzas. Uno que le comprometa y ayude a la formación de un futuro nuevo cuadro político. Es decir, el gobierno no se debe limitar a anunciar un aumento salarial, una cifra, sino a explayar un plan a futuro inmediato, correspondiente al tema salarial.
No se puede desdeñar la idea que, en un momento cualquiera, más temprano que tarde, pese el poco interés de Trump, por la realización de elecciones inmediatas, pudiera producirse un cambio en el cuadro gubernamental y las nuevas autoridades, hasta por puro interés político, se nieguen a la continuación de la actualización salarial, amparándose en el burladero de aquella vieja frase, “eso es por culpa del gobierno anterior”.
No es tampoco, momento de radicalismos, de insistir con propuestas ajenas a la realidad, como que pueden salir del sombrero de un mago, sino el de entender que es necesario diseñar metas alcanzables y unir a todas las fuerzas posibles, que siempre son abundantes, para lograrlas al más corto plazo. Seguir dividiendo al movimiento popular con propuestas como mágicas y también mezquinas, lejos de favorecer el cambio y movimiento en favor de las multitudes, se hace lo contrario.
No es asunto de vanguardias de acero ni personajes como los dioses griegos, sino de humanos sencillos, humildes, entendidos, que las metas de todos o la mayoría, se alcanzan bajo la unidad, dirección y fuerza de todos.
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