?POR QUE HENRIQUE MARQUEZ, SERIA LA NUEVA CARTA DE TRUMP? JORGE RODRIGUEZ Y EL POEMA DE LA SOBERANIA(Eligio Damas) (
Eligio Damas
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George Diaz
Tue, Mar 3 at 1:10 PM
¿Por qué Henrique Márquez, sería la nueva carta de Trump? Jorge Rodríguez y el poema de la soberanía
Eligio Damas
Aquel viejo refrán de “no hay mal que por bien no venga”, parece como muy apropiado para aplicarlo a Enrique Márquez.
Por haberse atrevido a acudir al CNE a pedir explicaciones sobre los resultados electorales, en medio de aquella confusión, aumentada por la comparecencia insegura y nada convincente del presidente del CNE, un comportamiento distinto a aquel usual de Tibisay Lucena, quien desde que comenzaba a bajar las escaleras para dirigirse al sitio desde donde anunciaría los resultados, no sólo lo hacía con paso firme y seguro, sino con un rostro que infundía confianza y certeza, fue detenido, sin explicación alguna, a lo largo de un año.
Hasta ahora, las autoridades no han dicho el motivo de su detención, menos la han justificado y, al final, dejaron en uno, la idea que fue sólo por su gesto; pero, además, parece haber sido resultado de una decisión personal o grupal, no avalado por un delito comprobado, ni derivado de un análisis político serio y sensato. Pues esa detención hizo daño al gobierno; no hizo más porque, el detenido no gozaba de mucho respaldo y, en la multitud, pasó desapercibido; sólo algunos aliados y amigos suyos protestaron. Luego Trump y sus aliados, por aquello de, “a falta de pan buenas son tortas”, usaron la figura de Márquez, para acusar al gobierno de represor y dictatorial, como promotor o gestor del “Cartel de los Soles”. Pero también, eso contribuyó para ahondar las diferencias, abrir más grietas, entre factores nacionalistas, anti injerencistas que pudieron, en un momento dado, servir de amortiguadores de las agresiones programadas desde EEUU.
Desde el mes de noviembre, en muchos de mis trabajos, hablé de la necesidad de promover un gran “Frente patriótico” y fui más lejos, pues propuse que fuese el gobierno, quien tomase la iniciativa en esa tarea y también, que éste se remozase y llamase a integrarlo a gente y factores políticos de ese mundo. No se trataba de agrupar a factores anti injerencistas, democr[áticos, para enfrentar a EEUU y Trump, militarmente, pues si alguna virtud tengo, es la de moverme en la realidad o a esta la tengo instalada en mi cabeza, sino de fortalecerse, hasta dónde era posible, para afrontar lo que estaba por venir.
Comparto la idea que, la realidad que dio origen a la Ley de Hidrocarburos vigente hasta mediados de enero, se fundamentó en una diferente a la de ahora. Y también creo que, las Ciencias Sociales y el pensamiento que a ellas se sujeta, no se atiene a dogmas, rezos ni deseos, sino a la realidad en movimiento. El concepto de soberanía es valedero, lo es tanto que entre la población colonial venezolana existió, de aquella realidad emergió Bolívar, quien no sólo luchó por la soberanía, sino que supo no lo éramos, pese la larga lucha triunfal por deshacernos del control español. Porque la soberanía, para que se materialice, sea real, requiere fundamentos materiales, concretos. Los sueños, ni leyes, son suficientes.
Pero también llamé al gobierno a hacer otras serias revisiones que le permitieran encontrarse con los distantes, como las detenciones con aparente carácter político, poner en libertad a muchas que eran víctimas de ellas y cuyas figuras eran usadas para desacreditarlo.
Al hablar de estas cosas, debo resaltar el tema salarial. Un asunto emergente que no puede seguir postergado.
Si algo es verdadero, los últimos 20 años lo demuestran, el mercado y capitales estadounidenses nos hacen falta, porque todavía somos un país rentista que, por serlo, no es soberano. Y esto es tan obvio que, las sanciones de ese país, nos hundieron el piso y comprometieron el futuro.
EEUU y Venezuela, por distintas razones, están obligadas a mantener relaciones comerciales y diplomáticas de la mejor manera. No hace falta engalanarse con explicaciones complicadas, técnicas en materia económica, siendo eso tan simple. Lo que había y hay que entender, también simple, es que la fuerza que implica EEUU y sus capitales, no la podemos enfrentar divididos y menos, como llegamos al final, con buena parte de la población y su dirigencia, pese sus características y reales deseos, de parte de aquellas. Llegamos a un instante que hubo hasta celebraciones por lo acontecido el 3 de enero; tanto fuera del país como adentro.
Es más, entrando en relaciones como las que arrancaron el 3 de enero, que pudiéramos llamar diplomáticas y calificar como en desventaja, la mejor manera de manejarlas, es formando un gran frente que defienda los intereses nacionales. Las formas de lucha para eso existen, lo que no implica en ningún momento, tenga que ser la violencia, más dada nuestra desventaja desmesurada. Se trata de saber aprovechar las ventajas, manejando las contradicciones acertadamente y deshaciéndonos de lo ortodoxo y emocional.
Trump, antes del 3 de enero, había dado muestras que pondría en juego una estrategia diplomática envuelta en la violencia. Para eso rodeó el Caribe, mientras mantenía conversaciones a distinto nivel, hasta directamente con Maduro.
Pero él, tomó la decisión que había planificado, por lo tanto, como antes hemos dicho, tenía que entrar en conversaciones abiertas, bajo un estado de cosas que hablase de su dominio y control. Produjo el gesto violento del 3 de enero y logró que, de manera inmediata, la AN anunciase una reforma de Ley de Hidrocarburos, con certeza, en concordancia con lo hablado con anticipación. Por último, las cosas parecieran comenzar a desarrollarse con una rapidez inusitada. No quiere decir esto que, quienes quedaron al frente del gobierno, cometieron un acto ajeno a lo que antes hablaron las representaciones de Maduro y Trump, sino simplemente que, eso se anunciase después de la inusitada invasión. Hoy mismo, como una demostración de lo que antes he dicho, Jorge Rodríguez, al hablar del tema expresó, “Uno no puede insistir en una serie de dogmas que en nada le sirve a la gente”.
Para él, lo fundamental es “Estabilizar el país económicamente y construir después de un periodo prolongado de sanciones que oprimieron la vida de Venezuela, estamos en un proceso paulatino de recuperación”.
https://www.aporrea.org/energia/n416127.html
Trump sabía bien que no podía desatar una guerra contra Venezuela con el fin de tomar el control militar y de todo el territorio, por razones de distinta naturaleza y además que eso no le era indispensable. Le bastaba un pequeño gesto de violencia, un como ingrediente a la emergencia diplomática, para producir los efectos que buscaba. Rebajar las pretensiones del contrario, lo que se entiende en lo ya mencionado de la Ley de Hidrocarburos, particularmente en cosas específicas, y difíciles de digerir y dejar a sus aliados satisfechos en lo inmediato.
Pero al no poder tomar el poder todo, pues ni siquiera tuvo apoyo real, actuante, interno, porque sus aliados carecen de capacidad para eso, tener que acordarse diplomáticamente con quienes continuaron al frente del gobierno, la alegría inmediata de aquellos, de “los suyos”, fue desvaneciéndose. Los ilusos que creyeron que Trump era un mago que cambiaría todo con un pase de mano, pronto se desilusionaron y el efecto fue mayor cuando pronunció frases poco elogiosas de su lideresa.
Pero el asunto pasó a más cuando invitó a Márquez al Capitolio. La lectura de ese gesto de Trump, dada por Márquez mismo, pese él lo disimule, es de una promoción de candidato presidencial o por lo menos propuesta de alianza diferente a la que hasta ahora había prevalecido.
Hay algo digno de mencionar; puesto en libertad, Márquez, se mantuvo discreto y distante de la oposición aliada a Trump. Ahora era un ciudadano, más conocido por su injusta detención que por otro motivo y por eso, con una imagen de opositor al gobierno, pero equilibrado, no dominado por sentimientos de venganzas y en busca de enemistades. Uno apropiado para generar un cuadro pacífico como lo demandan las nuevas relaciones.
El llamado proceso de transición que, para Trump, sin duda significa un cambio de gobierno por distintos motivos, pese antes de las nuevas elecciones, haya concretado el inicio y hasta avance de lo que busca, demanda al mismo tiempo que, en Venezuela, se imponga un espíritu de tranquilidad y paz. No porque Trump sea de hecho un pacífico, que de eso nada tiene, tanto acaba de bombardear a Irán y dado muerte a su Ayatolá, sino porque lo que él busca, el control de nuestras riquezas petroleras, demanda que el país esté tranquilo y en sana paz. Un gobierno que ponga énfasis en acordarse, hasta donde sea posible con la determinante mayoría. Uno que le sirva para mantener el equilibrio. Y lamentablemente, duélale a quien le duela, nosotros, para poder soñar, por lo menos, con construir un país soberano y próspero, estamos, en gran medida, determinados por las relaciones con EEUU.
Ese deseado escenario para Trump, lo cree hallar en un presidente que, como Márquez, tenga vínculos, aunque por ahora pocos, con un buen número de fuerzas y tenga la disposición de buscar la paz y los encuentros.
Pero desde mi perspectiva, el hecho que Trump haya producido ese gesto, destinado a sacar a Márquez de la “sombra”, no sólo implica una confesión de lo que desea, sino lo ha marcado, para no decir le puso el “fierro” o hierro, lo que pudiera “desmarcarlo” de ese amplio espacio nacionalista, pro soberano y antiinjerencista, necesario no sólo para que vote, sino para que empuje en favor de nuestros intereses, que no sólo son distintos a los de Trump y los capitales de EEUU, con quienes y necesitamos relacionarnos, porque como antes hemos dicho, la realidad así lo determina.
Por ahora, Márquez, quien con sobrada razones, no espera que en lo inmediato haya elecciones, y por eso dice “por ahora no espero elecciones y por lo tanto no soy candidato”, informó que “viajó a Washington tras recibir una invitación de la Casa Blanca para asistir al discurso del presidente Donald Trump ante el Congreso”. “Que sostuvo «muchas conversaciones”, pero que le pidieron manejar reserva sobre los detalles. «Voy a ser muy discreto con lo conversado» https://www.aporrea.org/ideologia/n416058.html
La estrategia envuelve muchas cosas, como hacer y esperar por condiciones que cambien tanto el cuadro, como que, Márquez pase a liderar en el espacio que puso en Trump y EEUU su destino. Márquez debe ser discreto mientras se cumple el proceso que implica el cambio de roles.
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