TRUMP Y LAS TRES MOSQUETERAS. LA QUE LE FALTABA LLEGO. AHORA CUATRO PATAS TIENE LA MESA (Eligio Damas)

Trump y las tres mosqueteras. La que le faltaba llegó. Ahora cuatro patas tiene la mesa Eligio Damas Los venezolanos no tenemos motivos para acusar a Trump de misógino, como lo han hecho sus compatriotas. Pues en Venezuela ha puesto en el primer plano de la dirigencia política a tres damas, Delcy, Dinorah y María. El orden, para mi es indiferente, el lector puede y yo con gusto aceptaría lo haga, invertirlo. Alejandro Dumas, por su época, una si dominada por la misoginia y el romanticismo, lo heroico, dio vida a través de la narrativa, cuatro personajes de manera particular, que son cuatro, en aquella historia de “Los tres mosqueteros”, cuerpo formado originalmente por Athos, Aramis y Porthos, a quien se les unió D'Artagnan. Por un embrollo, el joven recién llegado a París, recomendado por alguien influyente al jefe del cuerpo de mosqueteros, del cual “los tres”, sólo eran eso, tres, se había dado cita, después de haberse insultado mutuamente, por separado, con cada uno de los tres antes mencionados, para batirse en duelo, pero por una intromisión la guardia comandada por el Cardenal Richelieu, que intentó arrestarlos por la ilegalidad de aquel intento, los hizo unirse, pelear juntos contra los impertinentes y terminar jurando aquello de, “todos para uno y uno para todos”. Trump, dada su fuerza y su capacidad casi diabólica o fantasmal, de estar en todas partes del mundo, imponiendo su norma deseos, tal como una versión opuesta de Fantomas, el de Cortázar, que iba de aquí a allá, en cosa de segundos, combatiendo los males, después de aquel acto de magia, todavía no entendido y menos digerido del 3 de enero, mediante el cual sustrajo a Maduro y su esposa, creó o diseñó un plan que llamó de “tres fases”. Las dos primeras, según sabemos, se han cumplido, tanto que se reformó la Ley de Hidrocarburos en menos tiempo que “canta un gallo”; se firmaron convenios petroleros con una rapidez inusitada, como que no hubo necesidad de discutir nada. La magia estuvo en medio de todo una que parece sólo propiedad de Trump y no hay manera de copiarla. Tanto que el asunto salarial, se ha llevado el tiempo, aire y vida de miles de trabajadores y, a esta altura del año y después de haber visto tantas conquistas hazañosas de Trump, seguimos esperando que, por lo menos nos digan en qué y por dónde andan. Pues el asunto salarial sólo lo discuten los amos y sus capataces. En cambio Trump hace y deshace a su gusto, anuncia y resuelve. Que lo haga a su estricto interés y no importándole la opinión de nadie es otro asunto, pero a los suyos le sirve y satisface. Trump creó su cuerpo de mosqueteros, también de cuatro. Si no se le puede acusar de misógino, dado que hizo uso de tres mujeres, sí dejó su impronta de machista, pues se asignó la jefatura, la función de mandamás para él y detrás suyo, para que chequee la conducta de las tres a Marco Rubio, tan rubio como rabioso y vengativo. Trump ahora encara la tercera fase, esa que han optado por llamar, nada descuidadamente, “transición”. Pues eso implica un cambio, no sólo o simplemente formal, sino más bien apunta hacia uno de régimen, más cuando según el diagnóstico prevaleciente en la Casa Blanca, elaborado acá adentro, aquí no había un gobierno de derecha que se exhibía de izquierda, hasta socialista y comunista, sino una “narco dictadura”. Como que el petróleo por el abandono de los campos, a manera de venganza, “evolucionó” y se transformó en droga. Un producto que llega a EEUU, aunque parezca increíble, más fácil que el petróleo, aunque a este le suspendan todas las trabas. Maduro, mal definido por sus adversarios al inicio como comunista, pese reza como un católico y tanto como un protestante, tanto que sus discursos, los de su esposa e hijos, nunca invocan a Marx y menos a Lenin, tampoco a Fidel Castro, sino a Dios y jehová, pasó a ser definido no jefe de una comunidad protestante sino de carteles del crimen y contrabando de drogas, del “Cartel de los Soles” y del “Tren de Aragua”. Es decir, en Miraflores había una banda criminal de delincuentes. Pero, banda al fin, la forman muchos, tanto que en la de Alí Babá, había 40 integrantes. Según tengo entendido, no lo aseguro por muchas razones, grupos religiosos protestantes de Venezuela e incluso Estados Unidos, eran asiduos visitantes de Miraflores. Habían pasado los tiempos aquellos de Chávez, un acendrado católico al parecer, cuando monseñor Moronta, el jefe católico del Táchira, tuvo estrechas relaciones con aquél y hasta también con el padre Molina. Miraflores dejó de ser casa de católicos y se hizo protestante; de modo que Marx, pese lo digan algunos discursos disfrazados, allí nunca tuvo cabida. Quizás alguien o alguno intentó meterlo de contrabando, pero no halló asidero. Valiéndose de toda esa acusación, narrativa, relativa a la jefatura de dos trenes dedicados al contrabando de drogas, generada en Venezuela, por falta de creatividad y buena fe, lo importante para quienes la elaboraron es lograr el objetivo, el poder, llegamos a la tercera fase del plan iniciado el 3 de enero, la “transición”. Empezó Trump por crear los tres mosqueteros. Para eso se acordó con Delcy*, de lo que hay dos narrativas. La de la simple traición, manejada por algunos, me parece muy simple. Diría más bien que se impuso la fuerza del invasor a la debilidad del invadido, dividido en pedacitos y perdida en gran medida fe, esperanza y motivos del pueblo para salir a la calle e inmolarse en defensa de un estado de cosas que le agobian desde hace muchos años. Todavía, a esta fecha, después de lo tanto acontecido, sigue el pueblo trabajador esperando le “tiren una limosna” salarial, mientras los amos, enemigos políticos, en eso y en contubernio se ponen de acuerdo. Llegado al inicio de la tercera fase, llamada transición, después de un proceso mediante el cual Trump aseguró lo que más le convenía, el petróleo y las reglas para apropiárselo, intenta completar el grupo de mosqueteros, que vuelvo a decir, son cuatro y hasta ahora hay tres, los que fueron necesarios, pertinentes y útiles, para cerrar la segunda fase del proceso sin estorbo ni diatribas innecesarias y poder entrarle a la tercera, donde sí hay cabida para el cuarto mosquetero, María. Ya ella no estorba, ni interrumpe el diálogo sustantivo, tal como lo hizo Dinorah en la segunda fase. Lo sustantivo, “la pellá”, como decíamos los cumaneses de mi tiempo, el negocio petrolero, ya está cuadrado y eso fue posible con Trump, su fuerza y quienes asumieron el gobierno, incluyendo la AN. Trump, esto lo sabe. Por eso, en las dos primeras fases, se distanció de la posible cuarta mosquetera, le estorbaba, la sustituyó por alguien maleable, una mosquetera sutil y adocenada, para llegar a tres. Él, por EEUU y sus capitales, las otras dos por Venezuela, pero una agarrada por el gañote y otra por la ilusión. Logrado su objetivo, inició la tercera fase, la transición, palabra que puede ser un cambio de gobierno, tarea en la que cuarta mosquetera tiene espacio y pertinencia dentro de los planes del macho mosquetero. En esta tarea para nada le molesta y hasta pudiera complacerla en mucho. La mesa ahora tiene 4 patas y 4 patas la tercera fase. Los motivos de queja, para la élite, como dice una amiga, se disuelven. Sólo quedan lamentándose los de siempre y quienes para eso nacieron, quienes nunca tendrán buenos mosqueteros, porque quienes de eso intentan hacer, con sus espadas se hieren ellos mismos y se separan.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MIRANDO AL MUNDO EN UN BAMBOLEO EXTRANO. TRUMP NO ESTA BORRACHO NI LOCO, PONE A EEUU A LA DEFENSIVA(Eligio Damas)

DEL SECUESTRO DE ALFREDO DI STEFANO AL DE NIEHOUS. !COMO CAMBIA LA MODA!(Eligio Damas)

EL CENTRALISMO, COOPTACION SON CONTRARIOS AL ESPIRITU DE CAMBIO DE MODELO EN FAVOR DE LAS MULTITUDES(Eligio Damas)