LA LUCHA POR EL SALARIO ESTA DORMIDA Y CASI MUERTA, EL PAGO DE BONOS, PARALIZA LUCHA SALARIAL Y POR EL CAMBIO TODO.(Eligio Damas)
Sep 7, 2026, 11:27 AM
La lucha por el salario está dormida y casi muerta. El pago con bonos, paraliza lucha salarial y por el cambio todo.
Eligio Damas
Parte II
“Escribe que algo queda”. Kotepa Delgado
Nadie o casi nadie, empezando por los sindicalistas, ahora hablan de este tema. El llamado por unos “acuerdo” y por otros “atraco” petrolero y el electoral, atrapan el interés de muchos o casi todos, mientras las tripas crujen y las carencias aumentan. Más cuando el dólar y la inflación le imprimen velocidad a su ascenso y se pretende que, tal peso caiga sobre los trabajadores. Los factores dominantes han conseguido que en la contienda de ahora, el interés por la lucha salarial, se mantenga en el olvido, como si ella estorbase a quienes dicen defender la soberanía; tal como si ella no fuese una herramienta útil e indispensable para este objetivo, sino más bien un estorbo.
Por esto último y por el valor y contundencia que eso tiene en la lucha por unir al movimiento popular, insisto en hablar del tema salarial.
En tiempos de la llamada IV República, un factor sindical propuso que, mediante los contratos, se aplicase lo que se llamó la escala móvil de salarios. Un mecanismo mediante el cual, el patrón, en base a los aumentos de precios, cada cierto tiempo, aumentaría los salarios. En principio aquello pareció entusiasmar a mucha gente de la dirigencia sindical, pero al final, fue desechada, porque tal opción, era un arma de doble filo, pues le restaría fuerza y entusiasmo a la lucha por los nuevos contratos, contra la desigualdad y por el cambio. Impondría el criterio que, sólo el aumento de precios de mercancías, justificaría la solicitud de aumentos salariales y rebajaría fuerza a las luchas por otros objetivos.
El sistema de bonos que el gobierno viene aplicando, cuyo origen es discutible, se deriva, como ya dijimos, de una particular, estricta, decisión estatal. Los trabajadores no tuvieron ni tienen injerencia en esa decisión. Dentro de ella y para sus creadores, de hecho, la necesidad de la lucha por el cambio global no existe, ni tiene motivos para la existencia, porque en Venezuela todos somos iguales. Es decir, la utopía de la igualdad, en Venezuela ha sido alcanzada. Y es así por lo dicho en el artículo anterior que, según algunos ilusos, quienes no se percatan de lo que dicen exactamente, desde los tiempos de Gómez vivimos inmersos en una sociedad socialista.
Somos tan iguales que, por eso, se le paga a cada trabajador al servicio del Estado, uno en verdad capitalista, que trabaja en función del modelo imperante y las clases que acumulan el capital, un bono de igual magnitud. Aparte de lo precario, como que no alcanza para cubrir las necesidades más elementales, tiene el mismo valor cuantitativo para todos los trabajadores. De manera que el director del hospital, los médicos de mayor nivel académico, directores de escuelas, maestros, profesores y los demás trabajadores ganan lo mismo. Y también valor cualitativo, como que la igualdad se logra pagando a los trabajadores el mismo salario o sueldo sin importar su papel o rol en la sociedad; se opta por ignorar que, ella es un objetivo del cambio de sociedad, en sus relaciones de producción y la cultura colectiva. En el modelo existente, por la forma de distribuir el producto del trabajo y los diferentes niveles o desigualdades sociales y culturales, la lucha salarial es necesaria como estímulo para el cambio, progreso humano y la búsqueda de la igualdad posible.
Y no podemos dejar de recordar que, los efectos positivos de la salud y la escuela, tienen enorme repercusión en el aparato productivo, al margen de quién sea el propietario, el Estado o empresariado privado.
Pagar lo mismo, mediante un bono, a los trabajadores, pese estén al servicio del Estado solamente y sin importar el nivel de cada uno, en una sociedad capitalista de desiguales, detiene el crecimiento individual y por ende el colectivo, no estimula, al contrario genera un falso estado de igualdad, pero también minimiza a la gente, por lo que la paraliza, la desestimula. ¿Cómo puede estimular una sociedad, donde un docente de alto nivel, gane lo mismo que un obrero de su propia escuela o al servicio de cualquier ente privado? ¿Quién desearía ser médico, investigador, excelente docente al servicio público o privado? Eso nos lleva a Aldous Huxley y su fábrica de humanos iguales. La igualdad no se alcanza por decreto y menos mediante la artimaña de un bono igual para todos.
La mejor manera de alcanzar la igualdad, es creando incentivos para que los individuos crezcan y se vuelvan deseosos de ser cada día mejores. El salario y las luchas que por él se desatan estimulan el cambio y progreso social.
Advierto que no estoy diciendo que a los trabajadores de menor nivel se les pague mal, al contrario, lo pertinente para una vida satisfactoria. Sólo que, en una sociedad capitalista y donde los trabajadores desempeñan roles diferentes, por causas distintas bien comprobables, no se les puede pagar igual; eso desestimula y paraliza. En China, donde se dice hay una sociedad socialista, juicio que no comparto, se pagan salarios diferentes, por lo que antes he dicho, no todos aportan por igual en el proceso productivo y es necesario el estímulo para el crecimiento individual y colectivo; en ese país, supuestamente socialista, el salario mínimo, existe, pese la “igualdad”, y está por encima de los 1.500 dólares mensuales.
Pero hay algo más, hablando de lo puramente cuantitativo, distinto a lo anterior, los bonos que, en Venezuela se pagan, no se reflejan en vacaciones, aguinaldos y prestaciones sociales, y en caso que algún día eso suceda, sigue privando lo de la igualdad inventada e impuesta. La idea del socialismo y la igualdad soñada, no es que todos ganen lo mismo, sino que los hombres que formen parte de ella, sean iguales, como que uno puede en gran medida y de acuerdo a sus particularidades, desempeñar el mismo rol. El hombre tiene que crecer para ser igual, más o menos, hasta dónde es posible, los unos a los otros. No es un asunto cuantitativo, "los igualo pagándole lo mismo". Eso es más bien paralizante y lo más ajeno al crecimiento y lo equitativo.
Haber impuesto la conducta y práctica, que los aumentos salariales no se derivasen de las luchas, fundamentadas en los proyectos de contrato, sino de la exclusiva decisión estatal, fue un proceder contrario al derecho y obligación de los trabajadores, derivados de la existente conflictividad de clases y al cambio. Es decir, es un secuestro e intento de paralización de la necesidad y derecho de esas luchas en favor de la sociedad misma. Es una práctica reaccionaria que paraliza la lucha por el cambio y convierte a trabajadores, clase dirigente, en simples observadores de lo que acontece. Justamente es la idea, práctica y concepción del vanguardismo, que tanta daño ha hecho a la humanidad y más propia de las clases dominantes por el capital, que de quienes luchan por el cambio y en verdad por una sociedad más justa y equilibrada.
Es más, esa forma de abordar el tema salarial y el pago a los trabajadores del Estado, mediante un bono único, igual para todos es un estímulo a la privatización de sectores como salud y educación. El sector privado, más realista y ante la ola migratoria, optó por pagar mejores salarios en favor de sus empresas, pese la depresión del mercado. En cambio, hospitales y escuelas del Estado, por sólo mencionar estos, seguirán siendo ruinas, en términos de calidad del servicio y cantidad de profesionales de la salud y del aprendizaje, nada entusiasmados. Seguiría privando el interés de marcharse al exterior y la decadencia en los servicios de salud y educativos. Lo que sería otra forma de secuestrar las luchas del pueblo por una mejor forma de vivir.
Nota final: La protección a ancianos y desvalidos, lo que debería ser un asunto de interés primordial del Estado, es un tema aparte. No se contradice con todo lo dicho anteriormente.
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