DE LA OFERTA DE DELCY A " GRECIA". LA ESCUELA DE LIDERES A CUENTA DEL ESTADO. UN VIEJO Y TRUCULENTO CUENTO(Eligio Damas)
De la oferta de Delcy a “Grecia”. La Escuela de líderes a cuenta del Estado. Un viejo y truculento cuento
Eligio Damas
Leí una nota periodística, donde quien la publicó, comenzó con esta frase y promesa de Delcy, “Grecia, mi gobierno creará esa escuela de líderes para Venezuela”. Confieso que, cito de memoria, pues la nota la leí ayer en el teléfono y hoy no pude hallarla. Pero no tengo duda que, lo escrito por mí, contiene el sentido real de la oferta.
La oferta en sí, pese no la comparta, pensando en la buena intención que pudiera haber en ello, no me sorprendió, pues es más de lo mismo, como aquello de la “Escuela de cuadros” del gobierno y los cuadros formados en Cuba o China, contra lo que bastante he escrito como lo puede demostrar mi archivo.
Lo que me llamó la atención, tanto que tuve que acudir a la I.A para que me ilustrara al respecto, fue aquel nombre que abrió el discurso y oferta de Delcy, “Grecia”.
Tonto yo, me interrogué, ¿Qué tiene que ver Grecia, el país del mar Egeo, de Atenas, Esparta y los grandes filósofos y narradores de la antigüedad, con ese asunto de la formación de líderes para Venezuela?
Por esa duda, pregunté a I.A. a qué Grecia se refería Delcy, cuando habló de esa escuela. Me pareció insensato que la presidenta encargada tuviese que darle cuentas al país de tantas historias, héroes, dioses y filósofos sobre una tarea del Estado venezolano. Y digo del Estado, advirtiendo que eso no es nada nuevo y es extraño que, Delcy no lo sepa.
Confieso que, me quedé con la boca abierta, cuando recibí como respuesta que Grecia se llama la secretaria nacional Juvenil del PSUV. Por cierto, hoy en la mañana, por vainas de la edad y de los fantasmas que, así como se presentan se van de la vista y la memoria, no recordé el apellido; pero tampoco me quise tomar el trabajo de averiguarlo sabiendo que, al poco tiempo, volvería a olvidarlo. Porque si algo es común a los partidos todos de hoy, es poner al frente del movimiento juvenil a personajes que parecieran no tener interés alguno en la política y ejercer liderazgo; todos tienen la misma conducta, son como fantasmas, almas intangibles, no pesan ni ocupan lugar en el espacio. Esta Grecia, de quien supe ayer, por esa respuesta de Delcy, quizás no vuelva a aparecer más nunca.
Por la respuesta de Delcy, quedó en mí la idea que Grecia, quizás con la intención de llamar la luz, propuso eso; no ya una escuela de cuadros del partido, sino de líderes para el país. Es decir, para la sociedad toda. Con lo que logró que yo, después de averiguar en I.A, conseguí que ésta, a ella alumbrase para que la pudiese ver aunque fuera un instante.
Grecia y Delcy, parecieran desconocer que el Estado, en primer término, se ocupa de eso desde sus orígenes mismos. Las escuelas públicas de todos los niveles, tienen entre sus tareas formar esos líderes, para eso le inocula su cultura y mansedumbre. En las escuelas privadas, la sustancia inoculada está mayormente determinada, en favor de un Estado, para producir líderes que no den brincos ni zigzagueen al caminar. La escuela, formal e informal, determinantemente forma esos líderes. Por ejemplo, no es casualidad que la mayoría de los economistas, hasta quienes formaron parte del gobierno de Maduro y ahora están en el de Delcy, son monetaristas y neoliberales. Lo son porque la escuela mayoritaria, dominante así los forma. De modo que, si esa fue la petición de Grecia, la que recogió Delcy, es como un llover sobre mojado. ¡Listo y puesto!
Pero veamos el asunto desde otra perspectiva y no mal juzguemos a Grecia, pues tenemos fundamentos para creer que, casi seguro, no la volveremos a oír, como nunca volvimos a oír a aquella agraciada muchacha que, por reguetonera, cantante y bailarina alegre, fue designada para el mismo cargo que ahora ocupa Grecia. Era ideal; bailaba, cantaba, alegraba a los muchachos, atraía gente y de paso no molestaba, nunca molestó, con esos reclamos habituales de los jóvenes inconformes.
Si lo que Grecia reclamó en verdad, es una escuela de líderes del partido, lo que no pude enterarme porque la noticia a eso no le dio espacio, no halló en Delcy la respuesta adecuada, pese ésta asumió el asunto como de su competencia, siendo ella la presidenta encargada de la nación venezolana. Pues no puede el Estado y menos este de ahora, formar los líderes del país que supuestamente quiere Grecia, tomando en cuenta que es la secretaria Juvenil Nacional de un partido que, también supuestamente, quiere hacer de esta sociedad una diferente.
Los cuadros o líderes que el partido quiere y necesita - supongo es el querer de Grecia- no los puede formar el Estado, más cuando aquellos deben tener como finalidad cambiar a quien Delcy quiere poner de mentor, rector del proceso formativo, es como “poner a perro o zamuro a cuidar carne”. Esos cuadros o líderes, debe formarlos el partido y no sólo dentro de un régimen tradicional y permanentemente académico, entre pupitres y libros, sino entre la gente que con ellos milita y la multitud de afuera. La vida de la calle, o rincones, plazas y mercados son aulas necesarias y hasta indispensables, para formar esos líderes. En esos espacios se siente y percibe los lamentos que no llegan a la academia; allí se forjan los amores, la solidaridad y el compromiso con la multitud, mucho más allá que el pequeño grupo del aula, donde predomina el interés particular de cada uno de ellos. Esos líderes deben estar para reclamar, aupar el reclamo popular, empujar al Estado. Si éste se encargara de formarlos, sólo serían perritos amaestrados y buenos para cumplir órdenes.
Bastante que, en tiempos anteriores, cuando las autoridades del PSUV hablaban de enviar a formar los cuadros del partido a Cuba y China, hablé de ese asunto. Se puede enviar a esos dos países y hasta otros, impensables, a aprehender y aprender muchas cosas, vivir experiencias que pudieran ser útiles, eso no está demás, pero el líder del partido, uno que debe estar consustanciado con los principios de éste y la gente a la que está llamada a servir, se forma primordialmente dentro de él y ella. Por supuesto, si ellos pueden ir a universidades a aprender lo que allí se enseña, es maravilloso, le sirve para identificar los instrumentos a utilizar, como ir a otros países a vivir experiencias nuevas y distintas. Pero el líder de una comunidad, de un pueblo pequeño o enorme, emerge del vientre de este. Por lo que la mejor manera de formar líderes para el cambio, es usando los servicios educativos del Estado, hasta donde ello es necesario, pero también y especialmente los del partido, donde se pudiera enseñar y aprender una cultura que a él le es inherente y no es propio que la preste el Estado, uno que por su naturaleza es una caja de órdenes y mandatos. Pero por encima de todo, el líder de la comunidad, pequeña, grande y del país, se forma en medio de la gente, su gente.
El Estado, el que sea, tiene su propia cultura, que es el resultado determinado por las fuerzas dominantes; esa cultura, generalmente no transige con los deseos y necesidades de cambio de la multitud, por lo que el partido, agente de esta, debe ser el puente y herramienta en favor de ella.
Por eso, Grecia, si quieres una escuela de líderes para el cambio, en el supuesto que, eso es lo que ansías, usa tu rol de dirigente para crearla, sobran quienes pueden y hasta desearían ayudarte si eso quieres. No le pidas eso a Delcy, porque ella es la jefa de un Estado, no de la multitud que quiere cambio y es bueno que no lo sea del partido.
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