Eligio Damas
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George Diaz
Sun, May 3 at 11:00 AM
La paciencia “responsable” de Delcy. “Paciencia, salivita, medio guarisney” a trabajadores y a MCM
Eligio Damas
“Lo de paciencia y salivita” es usual en el lenguaje coloquial venezolano, para referirnos al proceder con el fin de lograr algo difícil y hasta doloroso. Tener paciencia, ir poco a poco y usar un ingrediente, acelerador y suavizador del roce. Y también, para lograr venderle alguien “volutas de humo”
Lo de meter “medio guarisney”, no sé si se usa en Venezuela toda, pero los cumanes de mi tiempo, lo usábamos con frecuencia, para circunstancias comunes, como que, el pitcher de los “Azules de Caigüire, el “Pelúo” Astudillo, nos guindó 9 arepas a fuerza de ponchados”. Nos metió “medio guarisney". Y nos metió “medio guarisney”, quien nos vendió jurel por pargo. “Medio guarisney”, decíamos, le metió “Cumbele” a medio mundo, entre los jugadores de baraja, allá en el lejano mundo donde estaba.
Repetiré, pese sea fastidioso que, a partir del 3 de enero, aquella impronta que llevó al secuestro de Maduro, de lo que Trump llamó, primera oleada y advirtió al resto del gobierno, el peligro que corrían que volviera con otra y otra, produjo un cuadro inesperado. Eso no fue azaroso y tampoco un acto de locura de Trump. Todo estuvo muy bien planificado. Entre el gobierno de EEUU y el de Venezuela, había acuerdos fundamentales, como eso de la reforma de Ley de Hidrocarburos, lo que parece como demasiado obvio para poder atraer capitales de aquel país y activar la economía venezolana, atada a la renta petrolera, como el primer día, pese los discursos grandilocuentes y falsos que, en veces se pronuncian por demagogia y hasta pedantería. Y había acuerdos sobre tantas cosas que han aparecido e irán apareciendo. Es decir, había acuerdos y esto al humano lo condiciona.
Pero EEUU y sus aliados, internos y externos, habían vendido la narrativa según la cual, el gobierno de Venezuela estaba encabezado por el mismo personaje que dirigía “El cártel de Los Soles” y hasta “El Tren de Aragua”. Es decir, Maduro, según Trump, autoridades norteamericanas y oposición radical de Venezuela, era o es el jefe del narcotráfico que invade a EEUU y de bandas de forajidos que controlan todos los negocios ilegales, incluyendo el contrabando de migrantes y bandas de delincuentes. Es decir, Maduro “era y es un delincuente de alto calibre y peligro para los habitantes de EEUU”, por eso está siendo sometido a un juicio en un tribunal de Nueva York. ¿Cómo justificar ante el mundo diplomático, la ciudadanía, empezando por la de EEUU y oposición interna aliada, firmar un acuerdo para hacer bastante de lo mismo de ahora con un “delincuente de la facha y fama” de Maduro"?
Por eso, iba a resultar muy difícil a Trump, de repente, presentarse ante EEUU, el mundo y la oposición venezolana, su aliada, firmando un acuerdo con ese personaje, donde daba todo eso por olvidado, reconocer que ese discurso era un invento. Pero Trump y todos sus asesores, sabían que, dar un golpe de Estado en Venezuela, no era posible y que, la oposición aliada suya, ya cargaba encima más de 20 años de fracasos intentando tumbar al gobierno sin éxito alguno.
Pero hay algo más, de mayor importancia, esto lo vengo diciendo desde hace casi 20 años, para que EEUU lograse lo que Trump ha conseguido ahora, un gobierno aliado, en relaciones “cordiales” con ellos, que además de controlar el Ejecutivo controle el legislativo, siempre fue y sigue siendo una meta muy difícil y por demás compleja. Por lograr esto a partir del 3 de enero, la oposición radical y su lideresa, pasaron de ser aliado de primer orden de Trump, a uno de inventario o repuesto, en caso que haga falta. Pero ahora no, pues lo que buscaban los gobiernos estadounidenses desde el 2000, con aquel loco intento de Carmona, lo lograron a partir del 3 de enero. Entonces la oposición radical, pasó a un segundo plano y a “calentar el banco”.
Por eso Kozak, Trump y más recientemente Delcy Rodríguez, dan muestras que eso de elecciones no está en los planes inmediatos.
Ahora mismo, Delcy Rodríguez, respondió al periodista Tyler Pager, del The New York Times, quien le consultó acerca de la fecha de convocatoria a elecciones, “No sé, algún día”.
https://www.aporrea.org/ideologia/n418296.html
Casi la misma sentencia dada por Kozak, alto funcionario del gobierno estadounidense, quien habló de “eventualidad”, unos días atrás.
Trump logró su meta, que el gobierno de Venezuela se comporte de acuerdo a lo pertinente para recomponer las relaciones y dando las ventajas apetecidas al capital estadounidense. Con la particularidad que, dada la impronta, el acontecer ruidoso y estremecedor, plantó la idea de dominio y control, un poco o bastante como si fuese la vieja oposición golpista que hubiese accedido al gobierno, pero con la ventaja que, estos los verdaderos, controlan el poder legislativo.
Por supuesto, dado que no suelo ser extremista y menos de esos que se empeñan en ver al mundo al revés, entiendo perfectamente lo que ha acontecido. Se produjo un cambio que, no estaba en los manuales, pero sí perfectamente derivado de todo el acontecer, como el discurso gubernamental de tantos años, el desprestigio del gobierno generado por las presiones estadounidenses que, no sólo fue, era, de una terrible propaganda, como la de narcoterrorismo y Cartel de los Soles, sino también aplicó duras sanciones que destruyeron la vida de los venezolanos. Y, el sueño, fundamentado en la idea que habría aliados para “sacarnos las castañas del fuego”, se disolvió en el acontecer.
El carácter de las relaciones entre el gobierno venezolano y Trump, pudieran parecer inaceptables para muchos, pero lamentablemente “más hace quien puede que quien quiere”; Trump hizo una jugada que atrapó, agarró a todos como en estado de somnolencia, no sólo al gobierno venezolano, sino a América Latina toda; pues no ha habido ante aquello una protesta contundente de parte de ningún gobierno, ni siquiera de Petro, quien se ha mostrado el menos distante del gobierno venezolano desde que llegó al palacio de Nariño. China y Rusia, han protestado de manera demasiado formal, como quien hace un simple gesto de “cortesía o descortesía”.
Pero es obvio que, la presión del gobierno de EEUU, que hasta dice haber asumido el derecho de fiscalizar y auditar al nuestro, en lo respecta al uso de nuestros recursos provenientes del petróleo, no impide a Delcy Rodríguez y sus asesores, el ejercicio de una política económica en favor de los trabajadores, sus salarios, por distintos motivos, como el derecho de estos y la necesidad de impulsar el crecimiento de la economía y los recursos humanos. Y, además, es por demás evidente que, quienes parecieran ejercer “legalmente”, en función de la herencia y ejemplos dejados por Chávez, tienen la obligación moral y hasta necesidad, por su propia subsistencia, de poner énfasis y empeño en resolver el problema salarial.
Pero “en esto, llegó el primero de mayo”. Los hechos y los primeros discursos de Delcy crearon cierta expectativa. Los organismos e instituciones que discuten sobre el salario, que no incluye, como cosa extraña a trabajadores, que se reúnen de vez en cuando más a dormir que hablar, se activaron y contribuyeron, con la primera, a hacernos creer que “ahora sí es verdad que viene y empieza a resurgir la vida”.
Delcy, días atrás, habló de aumentos “responsables”, lo que no quiere decir pírricos, sino hasta donde lo exige el derecho de los trabajadores, la disponibilidad de recursos y otros factores que, los economistas, como lo hubiese dicho Aníbal Nazoa, intentan explicar, pero no como en verdad es, sino como les conviene y agrade al público, siendo herméticos para que cada quien entienda lo que le parezca y se imagine.
Delcy, justamente, usó ese recurso, como que no haría aumentos irresponsables, pero dejó la idea que vendría con algo como para empezar a soñar y crear fundamentos para renovar las esperanzas. Tanto que, casi todo los economistas y hasta gente del gobierno, difundieron la idea que habría aumentos tanto en bono como en el salario, dada la pobreza o miseria que los trabajadores reciben por vacaciones, aguinaldos y prestaciones sociales.
Pero, cuando despertamos del sueño, pues su escueto e insinuante discurso sobre el salario, sólo fue una fantasía, la depresión volvió a embargarnos, otros sentimientos despertaron y se expandieron en la multitud.
Quizás, la lejanía de las elecciones, por lo que hablamos arriba, no genera en el gobierno la necesidad de preocuparse por el salario, por lo menos en lo inmediato. Y el futuro se forja a partir de este y de lo que deseo, mis compromisos, alianzas; tanto que, el que ahora soy, en nada se parece al que antes fui o dije ser. Las malas compañías, decían nuestros padres y los padres de mis amigos, a uno lo terminan cambiando.
Si algo tengo que decir, por lo acontecido, mis expectativas, más por lo racional y hasta deseos de ver, a quienes me empeño en llamar, “aliados naturales”, unidos, que, por mi interés como docente jubilado, es que percibo que Delcy “nos metió medio guarisney”.
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