PARA LOS TRABAJADORES, LO PRIORITARIO ES RESCATAR DERECHOS SALARIALES PARA TRUMP, LAS ELECCIONES NO SON PRIORITARIAS PARTE II
Para los trabajadores, lo prioritario es rescatar derechos salariales. Para Trump, las elecciones no son prioritarias. Parte II
Eligio Damas
Es pertinente comenzar esta segunda parte, haciendo referencia al popular refrán, “cuando el hambre y la necesidad se juntan”. En este momento, la política estadounidense frente a Venezuela crea un cuadro singular que los trabajadores pueden aprovechar para avanzar en las conquistas salariales. El factor que ha gobernado y gobierna, también está, sin duda, preocupado por su desgaste porque ansía recuperarse, para cuando tenga que enfrentar el reto electoral. De manera que, en ese mundo, hay preocupación por resolver de manera que los trabajadores queden satisfechos, pues si eso no logran, perderían las elecciones venideras, que no lo serán de inmediato, pero habrá que afrontarlas. Esto es lo que es posible visualizar.
Pero hay otra cosa, si vamos a elecciones sin resolver el problema salarial, el gobierno triunfante no tendrá el interés que ahora tiene o debe tener el que preside Delcy Rodríguez. Y lo que es peor, el ganador, ya seguro, no tendría eso como una necesidad apremiante y, hasta es posible, de ganar el factor contrario a quienes ahora gobiernan, alargará eso lo más que pueda, bajo aquello común, en los tiempos de la IV República, “eso es culpa del gobierno anterior”. Es posible pensar así, dadas dos cosas, la reactivación de la actividad petrolera, va a generar más ingresos, pero también, el Estado debe afrontar otros desafíos.
Observe el lector, que hoy, estamos apenas culminando, según Kozak, lo que él mismo llamó la primera etapa, la estabilización.
Sacaron a Maduro, todo quedó en calma y si acaso, como en un estado de estupefacción. El gobierno, quizás por lo derivado de las tertulias diplomáticas, asumidas desde antes, por lo que Maduro y Trump conversaron a mediados de diciembre, comenzó a operar. Pero tomemos en cuenta que, para los cambios producidos, como la reforma a la Ley de Hidrocarburos, era necesario cumplir con formalidades derivadas de las leyes y lo constitucional, como la intermediación de la AN; hecho por la fuerza, no tendría valor legal en el presente y menos en el futuro; los posibles inversionistas mismos verían en eso un riesgo a futuro. Es decir, el 3 de enero, derivó en un estado de cosas, donde existe un status legal que le permite a Trump, en lo inmediato, lograr los cambios que desea. Pudo lograr que, el Poder Ejecutivo y el Legislativo estuviesen en sintonía y hasta de manera unánime, para adelantar de inmediato los cambios que el capital y Estado norteamericano demandan. Para Trump, el cuadro existente es ideal.
En medio del panorama antes descrito, Kozak agrega que, “la siguiente fase estará enfocada en la recuperación económica y la reconciliación política, dos procesos que, según dijo, deben avanzar de manera simultánea. Entre los objetivos mencionados se encuentra el restablecimiento de los ingresos provenientes de la industria petrolera, así como la creación de condiciones para un eventual proceso electoral”. https://www.aporrea.org/internacionales/n417751.html
Entonces, para Kozak, lo que sigue, la “siguiente fase”, dicho en sus propias palabras, es inherente a un proceso que demanda tiempo, pues hay que recuperar la economía y lograr que las fuerzas opuestas, se concilien para poder “crear las condiciones para un eventual proceso electoral”.
Dijo “eventual” que, entre otras cosas significa, “no es seguro, fijo o regular, o que está sujeto a diversas circunstancias”.
Es decir, Kozak acaba de decir lo que dije en artículo anterior, “Y, para hacer esos cambios, se requiere controlar los poderes Ejecutivo, Legislativo, militar y esto se derivó por la oleada del 3 de enero. Unas elecciones inmediatas, no le dan a Trump certeza, condiciones requeridas, para los cambios que demanda”.
https://www.aporrea.org/actualidad/a351896.html
El status actual, bajo el cual Trump “negocia” con Venezuela, se caracteriza porque los poderes, ejecutivo, legislativo y hasta judicial están en sintonía. Un cambio de la naturaleza que sea, distinto a lo existente en nada le favorece, no le ofrece mejores ventajas.
Para terminar de pintar el cuadro o reproducir el real, subrayemos la última afirmación de Kozak, “la estrategia de Estados Unidos no se basa en la confianza hacia los actores internos venezolanos, sino en su capacidad de presión, particularmente sobre el sector energético”.
“Más claro no canta un gallo”; como tantas veces lo hemos dicho, Trump no se siente obligado a satisfacer las demandas de factores de la oposición venezolana, como la de llamar a elecciones, sin que antes se haya cumplido su plan. Pudiera correr el riesgo que, lo sería seguramente, de esas elecciones se derive un estado de cosas menos favorable para él, Estados Unidos y sus capitales.
Por eso Kozak dejó claro que, ellos se proponen cumplir un plan, “tras la estabilización y la recuperación, se avance hacia una fase de transición política que desemboque en elecciones, en lo que Washington ha definido como un proceso gradual”.
Vuelvo al lenguaje coloquial y pedestre, “ni que fuera pendejo”, Trump va a impulsar un llamado inmediato a elecciones, que cambie las condiciones existentes; como que haya un nuevo presidente o presidenta, dispuesta a servirle, pero cambie la composición de la AN y hasta el TSJ, de manera pierda las ventajas que ahora tiene.
Pero al lado del cuadro antes pintado y hasta dentro de él mismo, hay otras imágenes. Los trabajadores demandan, necesitan, la recomposición de su salario y eso, ahora es posible, pues como dije arriba, “no hay mal que por bien no venga”.
De las negociaciones en marcha, en lo inmediato, el gobierno recibirá mayores ingresos, pese a que EEUU se reserve el derecho a controlar lo derivado de las negociaciones petroleras. Esto sería y debe ser, una fuente para la recomposición salarial, asunto del interés de los trabajadores por razones elementales, de subsistencia y, del gobierno, para recuperar, en mayor medida, el respaldo popular que antes tuvo.
Unas elecciones de inmediato, sin importar la composición del poder legislativo, donde no imperen las presiones de ahora para quienes gobiernan y aspiran seguir haciéndolo o recuperar en buena medida sus fuerzas, significaría poner a los trabajadores en desventaja. Este es el mejor momento para sus reclamos, el que no debe confundirse con quienes lo usan, pero ahora, no antes, para llamar a elecciones en lo inmediato. Un nuevo gobierno, derivado de un llamado apresurado de elecciones, sin recomposición salarial, generaría un Estado de cosas, menos favorable para los trabajadores.
La vida “es un cuero seco”. Sigue siendo sabio, también aquello de “no hay mal que por bien no venga”. Es extraña la coincidencia, derivada de la contradicción fundamental de ahora, pero así transcurre la vida y no como la imagina e idealiza.
Reply, Reply All or Forward
Comentarios
Publicar un comentario